Ciclobisontes

Nada es de nadie. De nadie es la calle. De nadie es la noche. Esta noche no pierdas detalle, que va a haber terapia de choque contra el infame dictado del coche y sus secuaces urbanista policiales, que convierten el espacio común en un inerte vial, impermeable lanzadera de misiles que encaja la ratonera privada de cada cual con su celda de trabajo o con el centro comercial.

Éste es el plan, la cosa va de… sacar las bicicletas, juntarnos con colegas y montar una fiesta sobre ruedas que te cagas. Ser llave inglesa lanzada en la maquinaria, corear canciones, aunar emociones y apagar el tic tac tic tac de la ciudad.

Gris, cuadriculada, aburrida, siempre igual. La vida es así o la hace así este lugar diseñado para fabricar ese bicho raro necesario para el buen funcionamiento del mercado (el cruce de un obrero con un tetrabrick): el perfecto ciudadano. La circunvalación de esta ciudad es el inicio de un círculo vicioso que me saca de quicio. Recordemos, comprendamos corazones mutilados por el trágico tráfico motorizado que en las bajeras de los pueblos, balcones y trasteros se oxidan y se cubren de polvo y telarañas nuestras armas. A las armas! bicicleterxs del mundo uníos!

Mueve tus caderas, que no pare la cadena, siente el poder de la fuerza de tus piernas en las ruedas. Mira que aparecen más chavales por las calles laterales haciendo escraches a base de derrapes. Ritmo salvaje, locura biker, gritos apaches, el Páramo arde. El asfalto tiembla… “¿qué es esa polvareda?” se preguntan, mano en boca, intrigados peatones. Es brecha callejera de vida plena, elegante manada de Ciclobisontes. En las terrazas, señoras adictas al bitter-kas abducidas por sus mechas se tragan el bolso, cierran los ojos y se aferran a las patas de la mesa convencidas de que algo malo va a pasar… “la juventud, qué vergüenza”, au revoire ranciedad Logroñesa! las farolas son estelas que van quedando atrás, una tira líquida maquilla mi mejilla desde el lagrimal. Bengalas de realidad. Armonía y caos en horizontal, a golpe de pedal. Todo nítido, todo sencillo, todo más claro. Contenido contenido en la situación. No hace falta pasta, ni drogas, ni permisos, pero no puede faltar la música: escuchando Limp Wrist y Public Enemy saca al Escartín más rebelde que hay en ti. Escuchando Raiser o Sidechain saca al Escartín más salvaje que hay en ti…

Éste es el plan, la cosa va de… sacar las bicicletas, juntarnos con colegas y montar una fiesta sobre ruedas que te cagas. Ser llave inglesa lanzada en la maquinaria, corear canciones, aunar emociones y apagar el tic tac tic tac de la ciudad.

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