Botón de autoreverse

Las cosas no van bien en este desierto de ladrillos, de heridas, cristales, premios y castigos. Las hostias del hastío, la inocencia en el exilio, ves pisadas resbaladas en el barro del camino. Las ilusiones arrasadas no son sólo cosas de niñxs. Tú tiras hacia delante despreciando los instintos. Nada has elegido, fugitivx de ti mismx. Nada hemos elegido, pero aun así seguimos vivxs. Fumando cigarrillos, olvidando lo intuído. Comprando los motivos para seguir siempre jodidxs. Te habrás convencido de que eres tú mismx, pero volar no es caer en el vacío. Con el coche, los cubatas, el trabajo y la tele… una mierda recién hecha, blandita y caliente. Consumes, produces, te pudres, te duermes, te mueres. Tener para no ser. Botón de autorreverse.

La rueda productiva supera a la propia vida. Tener para no ser. Botón de autoreverse. Vida sometida al ir y venir de mercancías. Tener para no ser. Integrismo de occidente.

En las noches la almohada es tu único enemigo pero debajo de tu cama se esconde el capitalismo. Melodía triste sobre el ritmo del mercado, arrastras los pies, arrastras la manos. El barrio, hormiguero mercenario. Obrero, con anhelos de empresario. Comunistas gritan “no pasarán”… Joder, hace ya tiempo que pasaron: cárcel, nucleares, granjas industriales, chabolas, manicomios, lxs tiradxs de la calle, adultxs amargadxs diseñando a lxs chavales, ayuntamientos tapando la heroína, la cochambre y el hambre. El hambre. El hambre te la encuentras de paseo por “Portales”. Los barrotes de tu cárcel con tu aliento los dibujas empañando escaparates. El (la) niñx que eras es tu lastre, calcula las dimensiones del desastre. Calles, paisajes (percepciones) no se comparten. Nos esforzamos en no enterarnos pero cada día formamos parte de una fórmula que formula ecuaciones económicas que sólo benefician a una cúpula. Junta de magnates, verdaderos gobernantes de un mundo convertido en su fábrica, en su centro de reclutamiento, en un muladar, en las balas que mordieron las piedras de tapias en cunetas, caminos y cementerios (1936…). Sólo somos mendigxs de emociones y momentos que nos digan que tenemos una vida propia. En la inopia. Perpetuando la utopía de quienes joden cualquier vida que se interponga en el camino de sus beneficios. Y ni en el ático de su edificio hay orificio para la ética, así que, chicx, olvídate de que ellos cambien, que es matemática y apática su jodida manera de proceder…

¿Y qué vamos a hacer? ¿seguir siendo bolsas de plástico a merced de la tormenta y dando cuerda a la tragedia? en esta ciénaga, en este lodazal no hay nada. Una coral de cantos de sirena y poco más. Ruido en tus ojos. Nada en tus manos. Sólo un manojo de vínculos rotos a una tierra olvidada. Y al final del callejón luces de neón que invitan a acercarnos a la inercia que nos traga.

Y al final del callejón luces de neón que incitan a adentrarnos en la inercia que nos traga.

Cocacola para todxs, y algo de comer.

Volver.

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